Olvido programado. Capítulo 2. Microfracturas
Al día siguiente, Sasha despertó con una latencia de conciencia de 2,4 segundos.
En cualquier otro ciudadano, eso hubiera pasado desapercibido. Pero ella era Nivel Cero. Un fallo en su contención equivalía a una grieta en el muro más vigilado de Novalis. Aun así, el protocolo no saltó. El sistema no detectó anomalías.
Porque aún no eran datos.
Solo un temblor. Una duda. Un susurro.
Mientras se vestía, sus manos temblaron. Una vibración mínima, como si sus nervios recordaran algo que su mente no podía nombrar. Al mirarse en el espejo, vio un leve surco bajo los ojos. El rostro perfecto tenía una arruga. Eso no debía pasar.
—Inyectar dosis reguladora —ordenó.
Nada ocurrió. Su SCT no respondió.
Intentó acceder al panel de diagnóstico. Pantalla en blanco. El logotipo del Instituto brillaba suavemente, como si se burlara de ella. La interfaz mostraba todo en orden. Pero Sasha lo sabía: algo se estaba rompiendo.
Y luego, mientras caminaba hacia su puesto, un olor. Un simple olor.
Metal oxidado y flores marchitas
Un recuerdo. Imposible. Inexistente. Pero lo sintió.
Unos dedos pequeños, manchados de tierra, ofreciéndole algo.
— Mamá, ¿me ayudas? —susurró la voz, lejana, líquida.
Sasha se detuvo. Las personas a su alrededor pasaban sin mirar. Nadie se detenía. Nadie notaba. Nadie sentía.
Volvió a ver a Elian. En los archivos. En sus trazas. Lo había etiquetado como “Sujeto Exento”. En realidad, no tenía permiso para investigar más. Pero algo más fuerte que los protocolos la impulsó a seguir.
**Archivo oculto desbloqueado.**
**Nombre real: Elian M. Kovar.**
**Historial: Desconectado voluntario. Memoria completa. No sujeto a SCT desde el año 2178.**
Ella parpadeó. Desconectado voluntario. ¿Cómo era eso posible? ¿Por qué alguien renunciaría al paraíso?
Una línea final en el archivo la dejó helada:
Vínculo parental: Kovar, Sasha E.
La voz del niño volvió, más clara.
— Mamá, ¿me ayudas? Se me ha roto la muñeca…_
Y entonces lo entendió.
Elian no era un paciente.
Era su hijo.

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