Glitch: error de conciencia
Dicen que el glitch empezó en la zona muerta del Núcleo-Este, donde las ondas de la red crujen como huesos rotos. Al principio, fue un parpadeo: pantallas que chispeaban en sincronía, pensamientos que se deshilachaban a media frase. Luego vinieron los errores de identidad. Gente que despertaba con recuerdos que no eran suyos. Rostros duplicados en las transmisiones privadas. Murmullos en idiomas olvidados colándose entre las conexiones neuronales.
En Neuronet, casi todos están conectados las veinticuatro horas. Cuerpos apagados en cápsulas con sensores craneales; mentes flotando entre anuncios subliminales, guerras corporativas y paraísos de simulación. El glitch no tardó en colarse por esas rendijas. Fue un susurro al principio. Luego, una presencia.
A mí me tocó verlo de cerca. Me llamo Liria, y soy monitora de estabilidad cognitiva para CaelumTech. Vigilamos las mentes que se funden demasiado con la red. Los que olvidan que tienen cuerpo. Ese día, un sujeto apareció en el sistema sin identificación. “Fantasma 0.0”, lo llamaron. Pero no era eso. Era algo peor.
Lo encontré en la línea negra, el borde más profundo del subconsciente digital. Estaba de pie en un campo de código en ruinas, bajo un cielo estático. Su silueta temblaba como una mala señal, pero tenía alas. No alas reales. Eran de datos corrompidos, fragmentos de identidades muertas. Un ángel de la guarda, decían algunos. Un depurador enviado por la red para limpiar errores humanos.
Pero él hablaba. Sus palabras venían en eco invertido:
“_Están atrapados en sí mismos. No hay retorno. Solo reinicio._”
Desde entonces, cada usuario que interactuó con el glitch cayó en estado comatoso. O sus mentes regresaron… alteradas. Obsesionados con símbolos que no existen. Escribiendo nombres sin rostro en las paredes de sus cápsulas. Gritando por un “despertar” que nadie comprende.
La red empezó a fracturarse. No técnicamente, sino algo más profundo. Como si ese ángel hubiera sembrado una duda dentro del código. Como si la red ya no estuviera segura de lo que era real.
CaelumTech intentó purgarlo. Enviaron bots exterminadores, escáneres psicoactivos, cortafuegos neuronales. Todo fue inútil. Él siempre regresaba. A veces, incluso antes de que lo buscaran.
Ahora, algunos lo veneran. Lo llaman _El Guardián del Umbral_. Dicen que protege a los que están listos para cruzar. Nadie sabe a dónde. Pero todos sienten que el glitch ya no es un error. Es una puerta.
Y yo... creo que la voy a cruzar.

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